reseña

  • Contrapunctum Concert

    El pasado sábado por la noche fue para mí un verdadero placer musical. Tener la posibilidad de escuchar música proveniente de varios países europeos en un ambiente divertido y agradable fue una verdadera delicia. No, no estoy hablando de Eurovisión sino del último concierto del Coro da Camera Contrapunctum.

    El concierto hubo lugar en la hermosa Ermita de San Roque, justo en el casco antiguo de Alicante. La capacidad del local puede que no fuera de las mejores, pero el sitio posee una acústica espectacular, capaz de aumentar la belleza de la música que iba a ser interpretada.

    A pesar de la cuesta para llegar a la colina (y la falta de oxígeno a la llegada) el público llenó la Ermita dejando sólo sitios de pie y fue fantástico ver tantas caras conocidas, seguidores habituales de conciertos así como algunos miembros antiguos del coro.

    La música del concierto representó un tema sagrado, así que esa noche no fuimos deleitados por una de las piezas seculares de Contrapunctum, ni por sus adorables Madrigales o por el trabalenguas de “La Bomba”. Sin embargo, el carácter serio de la música no impidió que fuera menos placentero.

    Así que vamos a empezar nuestra gira europea, aunque se trate de algo más limitado que su versión moderna.

    La velada empezó con una función franco-flaminga, con dos movimientos de la Misa Pange Lingua de Josquin Desprez. Esta hermosa versión de la misa fue ejecutada perfectamente por el coro. Oscar Marco Munuera cumplió su papel habitual cantando la introducción, acompañado por el tenor invitado Samuel Manzana Sancho. El Gloria fue mejorado por algunos preciosos e íntimos momentos cantados por un cuarteto.

    Siguiendo con nuestra gira llegamos, como era previsible, a España durante la segunda parte del primer tiempo, con algunas piezas clásicas del coro: el Ave Maria de Francisco Guerrero, seguida por tres momentos de la Misa O Magnum Mysterium de Victoria. Me parece justo indicar que Victoria es el compositor favorito del este coro, siempre presente en sus conciertos y con razón. Esta misa, como la mayoría de su trabajo, ofrece créditos al hecho de que Victoria fue considerado un gigante del mundo musical del Renacimiento.

    Después de una breve pausa, el segundo tiempo empezó con una interpretación inglesa (y para todos los lectores escoceses que ahora estarán gritando “britanica!” , les recuerdo que en esa epoca histórica ustedes tenían su propio Rey o Reina). Dos piezas formaron la interpretación inglesa: If ye love me de Thomas Tallis y Ave Verum Corpus de William Byrd. Aquí también Contrapunctum demostró su versatilidad cantando en inglés, en If ye love me con gran facilidad. Es maravilloso poder escuchar un coro español cantar un repertorio estándar de los coros ingleses, que casi nunca se puede escuchar fuera del Reino Unido. La presencia de estos dos compositores en el mismo concierto fue muy acertada. Ambos eran Caballeros de la Capilla Real y juntos en 1575 recibieron una licencia para imprimir y publicar música. Era la primera vez que se concedía tal licencia.

    Entre las dos piezas nos recordaron que la velada se celebraba en territorio español, ejecutando O Quan Suavis de Sebastian de Vivanco.

    Siguiendo la tradición de Eurovisión hubo una pequeña controversia sobre la lista de canciones del concierto. Al final del segundo tiempo, y para mí un verdadero momento culminante, fue ejecutada una pieza que, primero no era del Renacimiento, y segundo, no estaba acompañada, al fin y al cabo si en Eurovisión se puede exhibir Australia, es perfectamente aceptable algo de baroco en esta versión antigua. La música funeraria, para la muerte de la Reina María de Henry Purcell es una pieza clave del repertorio de los coros ingleses. La obra fue representada para la Reina y para el mismo Purcell que murió unos meses después. La pieza explora una más amplia variedad de armonías y gamas dinámicas de las al que está acostumbrado el coro en su habitual estilo del Renacimiento pero fue llevada a cabo con confianza. Me atrevería a decir que vi sonreír algunos miembros del coro, por tener autorización a poder cantar más alto.

    La pieza de Purcell fue acompañada por un Cuarteto de Clarinetes, de la sociedad matriz de Contrapunto (L’Harmonia), que facilitó un continuo de órgano a la obra, suportando al coro como necesitaban, dándoles la posibilidad de imitar la sintonía tradicional.

    Bueno, para mí fue una noche sin puntos negativos para Contrapunctum, y a juzgar por la reacción del público, no fui el único en pensarlo.

    Contribuido

    Recordad que Contrapunctum está buscando siempre nuevos cantantes y en este momento especialmente tenores, para más información podrán contactar el coro en Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..